-Yo me quiero quedar con éstas, porque con las mías tengo frío. Los ojos grandes, brillosos; aquella tonada norteña importada a esta parte de la pampa húmeda cordobesa y las zapatillas rosas en la mano, constituyeron ante mí una imagen extraña. El muchachito apenas tendría unos nueve años, y tenía en su rostro toda la inocencia propia de un niño que vive en una
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