“Despertar la imaginación, la crítica y la solidaridad”
Todos los sábados a las 15hs un grupo de jóvenes que participan de la Asociación Cultural Israelita de Córdoba (ACIC) cumplen el rol de maestros y comparten su tiempo con niños y niñas de 4 a 14 años para jugar y crecer con ellos en el Kinder Club.
Nos juntamos con ellos y charlamos sobre ésta experiencia que empezó con la llegada de inmigrantes judíos anarquistas desde Europa. Fueron esos inmigrantes quienes fundaron instituciones como la ACIC para conservar la cultura y la historia de su pueblo.
Como parte de esas actividades, hace unos 60 años se organizaba Summerland, una colonia de vacaciones en Córdoba y Buenos Aires, donde chicos y chicas se juntaban 20 días y trabajaban sobre valores, educación, democracia y solidaridad. Poco a poco surgió la necesidad de continuar las actividades durante el resto del año y se formaron los Kinder Club en diferentes lugares del país.
Desde entonces se realizan en los Kinder distintas actividades basadas en los principios de la educación popular y la recreación como herramienta para despertar la imaginación, la actitud crítica, la solidaridad y el disfrute de la actividad física.
- Bueno cuéntennos ¿Los que participan del Kinder Club en Córdoba son parte de la colectividad judía?
Adrián: – No, en realidad la actividad siempre fue laica, al principio se rescataban muchas cosas que tenían que ver con la educación judía, pero en esta época el porcentaje de chicos y maestros que son de familias judías son muy pocos.
Lucrecia: – Nosotros en el Kinder de acá de Córdoba, tenemos chicos que no tienen nada que ver con la institución, pero por ejemplo en Buenos Aires la mayoría de los chicos que van si están ligados al Club de otra forma, porque tienen una colectividad judía más grande, pero nosotros ni siquiera en los maestros alcanzamos a cubrir ese porcentaje.
- ¿Y cómo convocan a participar de las actividades?
Débora: – En general salimos a volantear por el barrio, con batucadas, algo que convoque bien. Este año también pudimos ir a algunas escuelas a volantear en la puerta, tenemos un espacio en Facebook, una página Web, a través del boca en boca, en radio Nacional. Hay muchos chicos que hace muchos años que vienen, que conocen y traen compañeritos de la escuela o amigos del barrio, de la escuela de verano que hay acá en el Club también.
- La mayoría de los niños que vienen son del barrio ¿Se vinculan con otras instituciones del barrio?
Diana: – Bueno, con todo esto del Bicentenario la ACIC fue parte de un grupo de instituciones barriales: la iglesia, el centro vecinal, la escuela…que formaron un grupo generador de actividades para el Bicentenario. Pero nosotros recién estamos tendiendo esos puentes, aunque está el interés de participar.
- Algunos de ustedes han venido al Kinder desde chicos… ¿Cómo se pasa de ser un niño del Kinder a ser uno de los maestros?
Adrián: Para sostener la actividad en el tiempo qué mejor idea que los más grandes empiecen a poner todo lo que aprendieron en el lugar donde lo aprendieron. Entonces en un principio se armaron escuelas de líderes, escuelas de formación gradual. Vos salías del Kinder el último año, por ejemplo a los 14 o 15 años, y empezaban a reunirte una vez por semana a ver cosas de pedagogía, cosas del juego. Después de ese año teórico, empezaban a hacer prácticas, y después de ese año de prácticas iban teniendo más responsabilidad en el grupo y a ser ayudantes de los maestros y después de otro o de varios años pasaban a ser maestros. Ahora hacemos como se puede, digamos, de una semana para la otra hay maestros que se encargan de hacer todas esas cosas, y nos vamos formando en la práctica.
- ¿Y cómo se organizan para armar los encuentros?
Lucía: – Trabajamos en varios grupos, cada grupo de maestros se junta a planificar lo que van a hacer el sábado y tenemos dos reuniones mensuales en las que discutimos los temas más a fondo que queremos trabajar en el Kinder. Los sábados nos juntamos acá temprano, almorzamos todos juntos, y terminamos de planificar lo que vamos a hacer durante el día y al finalizar hacemos una evaluación.
- Este tiempo que llevan trabajando ¿modificó la visión y la relación que tenían con los más chicos?
Emanuel: – Si, de una, ha cambiado. A medida que van pasando los sábados aprendemos de ellos, de cómo llegarles, cómo tocar temas más profundos, se va dando con la experiencia. Cuando empecé pensaba que iba a dar mucho, como que íbamos a enseñar mucho, pero no pensé que iba a aprender más de ellos que lo que uno le puede dar. Siempre siento que nos llevamos más de lo que damos, ¿viste?
Débora: – Yo venía con la idea de que los chicos entendían menos de lo que en realidad entienden, me parecía que había temas que iban a ser muy difícil de trabajarlos porque son chiquitos y uno viene con la idea de que hay cosas que no las agarran. Y en realidad me pasó acá que son mucho más rápidos y que tiene una forma de ir procesando la información que reciben, que es mucho más rápida de la que yo me imaginaba.
- ¿Y con los adultos?
Débora: – Y bueno con los papás es complicado, porque hay papás que se involucran mucho, que vienen y participan, que preguntan, que quieren ayudar con la organización de la merienda, dar una mano con algo, o vienen y se instalan, toman mate acá y se van al final del Kinder. Y después hay todo otro grupo de papás que todavía nos cuesta hacer que se involucren con la actividad, que por ahí vienen, los dejan y mientras más rápido se puedan ir…entonces es más complicado. De hecho estuvimos haciendo reuniones de padres para contarles qué es el Kinder, poder darles el proyecto, y que entiendan que no es sólo dejar a los chicos para que jueguen un rato y ya está. Pero no todos están viniendo a las reuniones.
- Está claro que organizarse no es fácil pero se nota que disfrutan mucho de participar de este espacio ¿Qué está bueno de ser parte del Kinder?
Adrián: - Está bueno venir al Kinder porque realmente te rompe ciertas estructuras, porque los chicos te están interpelando y evaluando como persona. No nos queda otra que aprender y crecer. Y los chicos evidentemente han encontrado en el Kinder un lugar para decir, para hablar, y como en otros lugares no están siendo escuchados, está bueno tener ese espacio con gente que los escucha, que construye con ellos. También está bueno ponerse en contacto con otras organizaciones y otras experiencias, porque yo sé que hay muchas cosas que se están haciendo y sé que no tenemos la dimensión de lo que se está haciendo. Y nos fortalecería como sociedad saber que hay otras experiencias en otros barrios, y en otros Clubes. Nosotros tenemos muchas cosas que preguntar y al mismo tiempo me parece que tenemos mucho para dar, mucho para transmitir de nuestra experiencia. Eso está bueno.
- Para terminar, ¿qué esperan del Kinder para el futuro?
Daniela: – Que se haga más grande, que nos podamos consolidar como grupo para que el proyecto tenga continuidad y que los chicos crezcan. Este es un espacio de mucha formación personal y colectiva y hay que ver la posibilidad de extender el trabajo más allá del Kinder.
Lucía: – Si, y por ahí también con los chicos la idea es transmitir que con la solidaridad y la confianza, con el amor, con los vínculos fraternos se pueden lograr un montón de cosas.
Daniela: – Si, que continúe siendo un espacio de encuentro, que por ahí no son muchos, y que desde este espacio, tanto los chicos como nosotros podamos replantearnos cosas siempre.
El Kinder Club está integrado por: Matías, Ana, Leo, Sabrina, Débora, Tawa, Mercedes, Adrián, Emmanuel, Daniela, Celeste, Lucia, Lucrecia, Diana y Coco.
Podes ver la página de facebook del Kinder haciendo click acá



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