Encontrarse

Martín va por primera vez al encuentro en el salón. No sabe todavía por qué se decidió. Será porque estaba aburrido, porque se cansó de quedarse en la casa sin hacer nada.

En la esquina están algunos de sus amigos, los saluda. Le dicen que se quede, están discutiendo el partido. “Más tarde” les dice, “llego tarde al salón”. Lo saludan de lejos.

A mitad de camino se encuentra con Mara, ella también va para allá. Hace un mes que empezaron las reuniones y ella ya fue a dos. “Hoy vamos a ser más”, dice Mara y sonríe, le sonríe a Martín.

Martín piensa que también va porque va Mara. Y sus primos. Sus primos viven en el barrio desde siempre, ellos le dijeron que ya habían hecho algo parecido hace unos años, después hubo problemas, no tenían donde juntarse, ahora estaba el salón. “Capaz esta vez…” dijeron sus primos.

Martín y Mara saben que hace falta un lugar donde poder hablar con el resto, conocer gente nueva, hacer algo que esté bueno.

La madre de Martín le dijo “si no lo hacen ustedes no lo hace nadie, es así”; el viejo de Mara le dijo lo mismo. Les da gracia que hayan dicho lo mismo.

“Es que es así”, piensa Martín. “Es que es así”, piensa Mara. Ninguno lo dice.

No hace falta.

Al final se juntan porque piensan parecido, porque quieren lo mismo. Porque el único modo de contarle al resto eso que piensan es encontrándose.

Porque la mejor opción es ir al encuentro.

Presentarnos

Tenemos una apuesta. Una apuesta con ustedes que leen, con la provincia en que vivimos, con la sociedad de la que somos parte.

Apostamos que existen cientos de jóvenes haciendo cosas, muchas cosas, cosas diferentes. Apostamos que están juntándose con otros jóvenes en talleres, en salones, en las plazas, en los clubes, en bibliotecas y casas de amigos, en la escuela, en muchos barrios, en muchos pueblos, en las comunidades más alejadas de las grandes ciudades, en el corazón de esas ciudades. Están ahí, juntos.

Sabemos que están ahí ayudando a otros, trabajando, armando proyectos, haciendo arte, mejorando el lugar donde viven, creando espacios nuevos, cambiando los espacios viejos. Están haciendo cosas, muchas cosas.

Nos hemos propuesto mostrar a todos esos jóvenes, contar qué están haciendo. Presentarlos. Hacerlos presente y no sólo repetir que son el futuro.

Contar

Enredate! es una revista sobre experiencias de participación y organización de jóvenes. Una revista sin papel. Una revista que existe porque hay gente con cosas para contar y gente que las lee.

Como una charla, que existe porque hay dos que hablan.

Esta revista es como una charla entre dos que están lejos. O mejor: entre varios que están lejos.

Están lejos pero tienen algo en común. Comparten un tema, un interés, una necesidad, unas ganas de contar que están lejos pero que tienen algo en común. Ganas de estar cerca a pesar de estar lejos, ganas de tener algo en común, ganas de contarle cosas a otro, de contar con el otro.

Eso es charlar: contar con el otro.

Contar con el otro es narrar de a varios. Como una historia que se hace con pedacitos de muchas historias.

Contar con el otro es saber que el otro existe y que nos puede dar una mano. Muchas manos, porque existen muchos otros.

Contar con el otro es ser tenido en cuenta cuando otros también son tenidos en cuenta. Contar cuando el otro cuenta.

Contar con los otros. Charlar. Presentarse. Encontrarse. Hacer una revista. Una revista sobre nosotros, sobre los otros. Enredarse.

Esa es nuestra invitación. Cuenten con nosotros.